En su
habitación del sótano, la que tanto le gustaba, la había hecho a su gusto, con
muchos días de trabajo para convertir aquellas gruesas y frías paredes en su
calido y acogedor “sancta sanctórum”...acostado en la oscuridad, escuchando su
música favorita, Luis pensaba...
“Tengo
que salir, estoy seguro que hoy encontraré a alguien especial, un amigo de esos
de verdad, que te aprecian, te quieren, te ayudan siempre y saben cuando estás
mal...o igual encuentro a una chica, la más bonita del mundo, mi media naranja,
la chica con la que voy a pasar el resto de mis días...si estoy seguro de que
hoy es el día!!lo siento!!”
Se
levantó de un salto, fue hacia el armario y escogió sus mejores galas. Se
decidió por unos pantalones tejanos desgastados, que siempre le habían caído
muy bien, una camiseta azul que le marcaba los músculos y sus zapatillas
deportivas favoritas, que según él, siempre le trajeron suerte...se echó
desodorante y su colonia de “ir a por todas”.Después se puso su traje de
amianto, se colgó a la espalda la bombona de oxigeno, se colocó bien la máscara
y salió a las ruinas de lo que era su ciudad, asolada por la guerra nuclear y
química...”si...hoy encontraré a alguien...”
